Cuando comienza la adultez (Parte I)

Anécdota personal

Cuando yo tenía catorce años mi rutina era ir al colegio, almorzar, ir a la fábrica de mi papá a dejarle su almuerzo y regresar a ver televisión y hacer mis tareas escolares.

Casi no tenía amigos. O bueno, en realidad no quería tenerlos. Ahora ya adulto me doy cuenta que muchas personas querían acercarse a mi, pero mi estupidez de forjarme estándares altos me sumió en un ostracismo que sólo encontraba diversión en caminar por horas (solo) los fines de semana por las noches, sumirme en mis propias reflexiones y contar conque llegara la juventud y la adultez para empezar a vivir.

Fue en una de esas idas a la fábrica que, de regreso, divisé a una niña muy linda: rostro alargado, cabello claro. Por el uniforme de colegio que llevaba me di cuenta que debía tener poco menos de mi edad: quizás doce o algo así. A su lado iba un niño pequeño, bajito: acaso su hermano menor.

Noté con curiosidad y cierto recelo que llevaban mi misma ruta. Por qué? No lo sé. Caminamos juntos (es un eufemismo: lo cierto es que yo iba más atrás y por la vereda opuesta) 14 de las 16 cuadras que me separaban de mi casa. Volvería a verla? Quise creer que sí: ella se veía distinta a las niñas que pululaban en mi colegio.

Tres años después me encontraba yo en el grupo de jóvenes, recibiendo a un nuevo grupo que ansiaba integrarse. Me hice amigo de uno de los nuevos, alguien a quien llamaré José. Se trataba de un muchacho muy noble, con un gran sentido del humor. Aguantaba bromas de todo calibre, de correa ancha como decimos por aquí. Era bastante forzudo, pues entrenaba con pesas, y aún así nunca lo ví portarse de manera violenta. Con él llegó su hermana gemela, con la cual compartía algunos rasgos pero no eran idénticos. Mientras él era robusto ella era grácil, el tono moreno de la piel de uno contrastaba con la sonrosada blancura de la otra. José llevaba lentes de medida, mientras que ella (a quién llamaremos Dayana) tenía una vista casi perfecta. Por ser la más joven, las chicas del grupo no dudaron en adoptarla como si se tratara de una hermanita pequeña

Conversaba yo un día con Dayana, y entre tantas cosas le pregunté si alguna vez José había sido más pequeño en estatura que ella.

–Claro, hace como tres años –fue su respuesta, dibujando en su alargado rostro una sonrisa que me hizo recordar a la niña de cabello claro que regresaba a casa con un José bastante más pequeño que ella no obstante tener la misma edad.

Posted Apr 1, 2023, 6:56 PM UTC

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