Como me pervirtio el pelón, parte 2

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Mi relación con el pelón duro mucho tiempo. Y empezamos a explorar muchas cosas que yo solo había visto en el porno. A mis 19 años apenas había empezado a conocer el mundo sexual y mis parejas anteriores habían sido bastante vainilla, cosa que estaba bien por ser jóvenes de mi edad, pues por más que les decía que me gustaba que fueran rudos o dominantes, trataban de ser dominantes pero no tenían la actitud de un hombre maduro. Pues los maduros ya saben donde y como te gusta, saben llevar un tiempo y no corren, por el contrario, se toman su tiempo para disfrutar cada centímetro. Le fascinaba mi olor, y yo empezaba a disfrutar del suyo, especialmente cuando íbamos a su departamento sudorosos después de clases. Me pegaba sus apestosas y peludas axilas en la cara y yo exitada por su penetrante olor las lamia completamente.

Me enseñaba a complacerlo completamente, desde como y donde lamerlo. Y yo estaba dispuesta a probarlo y hacerlo todo. Me enseñó lo erótico que era una lamida detrás de las rodillas, y que un orgasmo era poco. Se dió cuenta que era multiorgásmica y lo explotó. En una ocasión estábamos en la cama, yo estaba boca arriba y el entre mis piernas. Me había preguntado hace tiempo cuántas veces me había venido en una sesión, y le dije que alrededor de 12 y mi novio quien lo había logrado estaba muy orgulloso, así que me dijo que necesitaba subir mucho ese número para que me acordara de el por mucho tiempo. Me rei, pues no imaginaba como le haría para superar los 12 orgasmos, el me tomo de las piernas y me acerco a el, me dijo que me pusiera cómoda, tomo aire y se hundió en en mi panocha. Empezó a comerme suave y amorosamente, poco a poco le subió a la intensidad, y así suave me vine una vez. Subió la cara y dijo uno, regreso a su puesto y con más intensidad me comió, no tarde mucho en llegar al segundo y al tercero. Cuando ya llevaba cerca de 10 solo con su lengua en mi clítoris me empezó a dedesr mientras me comía, no tarde en venirme un par de veces más, tenía un orgasmo y en cuanto acababa el volvía a morder mi clítoris mientras masajeaba mi punto g y volvía al estado orgasmico. Cuando llevaba cerca de 20 le dije que ya lo había superado, y el me contestó que 20 me los sacaría cualquiera, que el necesitaba más para que me acordara de el por mucho tiempo. Así que para subirle la intensidad empezó a jugar también con mi culo, y solamente con tocarlo ligeramente era suficiente para continuar en ese estado orgasmico. Llegamos alrededor de 40 orgasmos antes de que yo colapsara como un trapo. Y por mucho tiempo nadie se acercó a los casi 40 orgasmos que el me sacó ese día.

Tome como media hora en recuperarme de tantos orgasmos. Abrazados en la cama el beso mi frente y me dijo "te vas a acordar de mi por muchos años, nadie te va a hacer venir como lo he hecho yo".

El quería moldearme para su placer, me enseñaba como complacerlo y satisfacer sus necesidades. Me enseñó que el sexo no terminaba en una eyaculación, y yo descubrí que solo con darle un descanso acariciandonos en la cama podía lograr que me cogiera otra vez. Así que aprendí dónde y como le gustaba que lo tocara para mantenerlo caliente y que se le parara otra vez. Siempre la segunda ronda duraba más y era la que más me gustaba, porque el ya estaba más cansado y me tocaba arriba donde el disfrutaba ver la cara que ponía cuando me la metía bien adentro y me dolía un poco. El hombre hacia como que se preocupaba por mí dolor, pero se notaba el placer que mí dolor le causaba, pero yo al ver que le gustaba más lo hacia.

Una ocasión le pregunté que se sentía que te ahorcaran. Se puso serio, lo pensó y me contestó "mira flaquita, es algo que puede ser muy peligroso si se hace mal. Pero bien hecho es delicioso porque hace más fuertes los orgasmos". Me explico que era todo un arte aprender a hacerlo bien, y el momento en que se soltaba era lo más importante. Yo me mojaba solo pensando como se sentiría. Le pedí que lo hiciera, y me dijo que no ese día, me pidió que leyera e investigara más al respecto.

Encontré todo sobre la "petit morte" que aunque es el término correcto para orgasmo en francés, muchos autores mencionaban que más bien se refería al orgasmo con asfixia. Y en lugar de asustarme, más me excitaba la idea de ser ahorcada para potenciar el orgasmo. Así que tomé precauciones para favorecer que sucediera y empecé a usar cinturón. El pelón lo notó al poco tiempo y después de un par de sesiones donde lo deje a su disposición solo para ser ignorada o demasiado sutil mi indirecta, me quite el cinturón, me lo puse en el cuello y le dije que estaba lista. Me lo quito y me dió una cachetada, me dijo que iba demasiado rápido, que primero era con las manos. Yo me moje muchísimo por esa cachetada, pero me mataba sentir que lo había decepcionado y pensaba que no me ahorcaria. Pero no fue así, en esta ocasión cuando el estaba encima de mí me tomo por el cuello y jugo suavemente a ahorcarme y soltar, midiendome. A mí me excitaba enormemente tener sus manos alrededor de mi cuello y sentirme dominada por el, me encantaba sentir como no tenía poder alguno sobre el, el me tenía a su merced y a pesar de eso escogía darme placer. poco a poco incorporaba más en nuestras sesiones sus manos en mi cuello. No teníamos una palabra de seguridad, pero ya sabía que si yo lo pellizcaba el me soltaba, solo una ocasión lo hice. Me felicitó por hacerlo y me dijo que de ahi en adelante si yo lo pellizcaba el entendería que yo necesitaba que el se detuviera. Así que la siguiente vez que lo tuve encima de mí me cogio duro, y cuando si tío que ya estaba por venirme me empezó a ahorcar, cada vez apretaba más firme y me cogía más fuerte, hasta que sintió que me estaba viniendo y soltó. Me vine fuertísimo! El oxigeno que entraba a mis pulmones potenciaba la fuerza de mi orgasmo y llegue a las nubes. Otra vez me dejó como trapo.

Cuando empezó todo con el pelón yo tenía novio, joven e inocente como yo. Acompañe al pelón a soltar unos caballos en un paddock cuando de regreso en un camino oculto por unos árboles no se pudo contener y me beso, yo regrese el beso y acabamos en su departamento. Abrazados entre las sabanas yo solo podía pensar en mi novio, que iba a hacer yo? El pobre de Alfonso no tenía la culpa, pero ya no había manera en que yo pudiera regresar a el. El pelon lo había arruinado todo! El noto mi preocupación y me preguntó que si el chico que en alguna ocasión había ido conmigo era mi novio, le dije que si y me preguntó si estaba pensando en el. Yo no encontraba las palabras pues aunque me sentía mal por el no tenía arrepentimiento pues está experiencia había valido la pena. Le dije que tenía que cortarlo después de esto. Tuvimos una calmada conversación donde el me dijo que no lo hiciera, que le iba a decir? Que mi entrenador que era 20 años mayor que yo me estaba cogiendo? Era la receta perfecta para alarmar a todos, especialmente a mis padres y no queríamos que ellos se enteraran pues no estarían de acuerdo. Yo le dije que mi abuela tenía 20 años menos que mi abuelo, que las diferencias de edades eraaceptadas en mi familia. Se rio y me dijo que en el caso de su princesita, mis padres no aceptarían, que confiara en el. Y así fue. El me sugirió mantener al pobre de Alfonso como mi novio para que no sospecharan nada entre nosotros, me dijo que era muy importante mantener una imagen buena con mis papás para que no se metieran en mi vida. Yo seguí sus consejos por mucho tiempo, era un hombre en el que confiaba plena y totalmente.

Seguimos nuestra relacion y un par de meses después, disfrutando del estupor post coito se me ocurrió preguntarle que eramos. Sus ojos delataban terror, pero me contestó que yo tenía novio, así que solamente podía ser su amante. Y ahora, tiempo después me doy cue ta que gracias a el aprendí a ser una hija de puta poniéndole el cuerno a cuánta pareja tuve. En alguna ocasión bromeábamos que yo iba a ligarme a hombres con dinero y el me llevaría el divorcio para exprimirlos.

Posted Apr 9, 2025, 8:18 PM UTC

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