Relato: Sexo oral I
Relato: sexo sin compromisos II
Quizás, el lector más perspicaz podría haber detectado ya mi fetiche sobre eyacular en la cara de una mujer, pero, para quien aún no, basta con mirar mis post más anteriores para darse uno cuenta; quizás pronto relate el cómo me inicie con este fetiche. Relataré la siguiente historia:
Tengo yo un buen amigo el cual suele hacer - o hacia en aquel tiempo- las mejores fiestas; cada que se iba hacercando la fecha me invadía un fuego interior, instintivo, poderoso, pues desde hace años esas fiestas eran el escenario ideal para conocer chicas guapas - la mayoría de las cuales eran de buena posición soccial y particularmente atractivas-; en esas fiestas conocí muchas chicas, con las cuales, en su mayoría, tengo historias que poco a poco ire relatando.
En esa fiesta a la que hago referencia, todos no presentamos al lugar: El ambiente, la música, la comida, todo era estupendo; por supuesto yo llegue ligeramente tarde, serían las 10 de la noche. Nadamás llegar, justo a la entrada ví a una chica sumamente atractiva en la entrada, discutiendo con el que yo creo era su novio. Lo que alcance a escuchar es que el tipo quería irse de la fiesta porque sus amigos estaban en nose dónde y ella no quería ir. No pude escuchar más, mi concentración se perdió en su figura: Flaquita, pechos pequeños, y unas nalgas bien paraditas, viéndola de perfil parecía un arco recién estirado.
Total que yo entré en la fiesta y el ambiente era de lo mejor; todos empezamos a tomar, el ambiente tomo mejor sabor y la fiesta se tornaba como una de las mejores. Al ser una fiesta grande, las personas hiban y venían constantemente, hasta que llegó un punto, cómo a eso de las 4 de la madrugada en el que las personas se empezaban a ir, otros estaban en la sala dormidos de ebríos, otros en el patio aún siguiéndola. Yo había dejado de tomar hacía un poco:Estaba ebrio pero aún bastante conciente, o en lo que cabe.
Recuerdo yo que fui al baño y escuché a alguien hablar con enojo: << si, este pendejo se fue con sus putos amigos, ya mis amigos se fueron y estoy aquí sola, dever...>>, en eso se le cortó la llamada... Ignoro si su celular dejó de servir,se acabó su saldo o nose. Ella, furiosa consigo misma avento el celular y justo en ese momento me vio llegar. Ella estaba sentada en un banquito afuera del baño y ahora que la veía mejor pude contemplar mejor sus facciones: su piel no era blanca, era pálida; sus ojos verdes resaltaban por obra de su delineador negro quienes a su vez hacían juego con un cabello ondulado color castaño claro; sus labios de cereza, apesar de que no eran muy gruesos, daban a su cara una delicadeza absoluta y una inocencia bastante exitante.
Al verme llegar dijo: << oye chavo, me puedes prestar tu celular, para hacer una llamada>>, apenas si alcance a escuchar lo que me dijo; no se obra de quién o de que fue, no sé si era por lo ebrio que estaba yo, o por la exitacion que me provocó ella al verme, hasta ahora no se a que se debe, pero en ese momento dije una de las frases má icónicas, por la cual sería reconocido dentro de algunos de mis círculos sociales:< Si,te lo presto... pero si me la mamas>>. La cara de ella fue un poema, su cara de indignación la hizo guardar silencio y decirme: < eres un pendejo>.
Entre al baño, deje la puerta abierta, solo quería lavarme la cara, en eso entra ella y dice: < órale va>; esa simple frase fue suficiente para que mi verga saltará dentro de mi pantalón. < cómo vas> le dije: se puso en cuclillas, desabrochó mi pantalón, saco mi verga ya dura y tiesa y la empezó a mamar. Desde mi perspectiva, veía como sus labios se hacían más gruesos al ir resbalando a lo largo de mi pene; al tiempo que la mamaba, con una mano iba masajeandola y masturbandola y la otra estaba apoyada en mis piernas como para equilibrarse mejor; por momentos se la sacaba de la boca y la escupía para después seguir mamando; en dos ocasiones se la saqué de la boca y le daba golpes con mi verga en sus mejillas ya son rosadas. Ya en algún punto no pude aguantar más y le dije: < toma tu yogurth, zorra> y un disparo de leche salió justo para su garganta,; al sentirlo ella se salió y tres chorros espesos fueron a parar a sus labios, frente y mejillas, los demás en su cabello y ropa. No la Vi escupir leche, ni limpiarse, solo me dijo: <¿ y el cel?>; se lo preste, hizo su llamada, y rápidamente se limpio, al parecer ya estaban afuera esperándola.< Por favor no digas nada> me dijo antes de irse. Al parecer ella le contó esto a alguna amiga quien se lo contó a otros y así fue como se enteraron de la icónica frase.
Espero que les haya gustado esta pequeña anécdota.
Posted Jul 6, 2025, 7:38 PM UTC