Solo algo...
He pensado mucho, y ya no desde el dolor, sino desde esa parte mía que entendió. Escribí muchas cartas para él, muchas veces. No sabía bien qué estaba buscando en cada una de esas palabras… pero después lo comprendí: lo amé. Lo sigo amando, pero de una forma diferente ahora.
No quiero tenerlo en mi vida, no quiero verlo… pero sí deseo que esté bien. Suena contradictorio, ¿no? Pero así se siente.
Recuerdo cosas de él que a veces ni él mismo debe recordar: su animal favorito, su comida favorita, el nombre de sus mascotas, su mamá, sus hermanos… Y eso me dice que fue real en mí, aunque tal vez no lo fue en él. La verdad es que lo nuestro nunca fue algo tangible, hubo distancia, silencios, y más tarde —cuando volvimos a escribirnos— confirmé lo que ya sentía: no me amó. Solo me buscó porque estaba solo. Y eso dolió.
Duele saber que alguien que marcó tanto tu mundo, no te eligió como tú lo elegiste.
Pero lo entiendo. Entiendo que me mintió. Entiendo que no me eligió aquella vez porque ya había daño. Porque era más fácil escaparse que enfrentar lo que significaba realmente estar conmigo.
Y eso me dejó una herida. No porque quiera volver, sino porque temo no poder volver a amar sin miedo.
A veces me imagino viéndolo de nuevo. Y me da miedo que se sienta como esa escena de La La Land, cuando suena el piano y los ojos se cruzan. Esa mezcla entre “te amé tanto” y “ya no eres parte de mi camino”.
Eso. Eso es lo que siento.
Estoy muy nostálgica hoy. No porque quiera revivir el pasado, sino porque me acuerdo de cuánto sentí. Y aunque sé que hice bien en soltar, todavía hay días en los que mi corazón se acuerda antes que mi cabeza.
Pero ya no me culpo por eso. Amé con todo. Y aunque no me devolvieron lo mismo, me quedo con la certeza de que fui capaz de sentir de verdad.
Y eso, al final, es lo que me salva.
Posted Jul 17, 2025, 8:30 AM UTC