Más de lo que debí saber

NSFW

Tengo 19 , mi tia 36 Maso o menos es casada con hijos , y su esposo como 37 esto es real y fue reciente

Todo comenzó con un clic. Seguí al esposo de mi tía en Instagram sin pensar mucho. Él me aceptó y me metió directo a su Close Friends. Fue ahí cuando vi la primera imagen: una ilustración animada de mi tía, en ropa interior, posando como si fuera una modelo de contenido sexual. No me aguanté. Le respondí. Le puse algo. El morb* me ganó.

Y él, como si ya esperara que alguien respondiera así, siguió mandando más. Me mandó fotos reales. Videos. Grabaciones de ellos dos teniendo sexo. Me los pasaba justo en el momento, en tiempo real. Me decía: “Mira cómo se ve”. Y yo miraba. Cada vez más. Hasta que ya me conocía todo de mi tía: su cuerpo en todas las posiciones, desnuda, en ropa interior, grabada desde todos los ángulos. Hasta cómo sonaba al gemir.

Él la compartía sin filtros. Como si ella fuera un trofeo, un objeto. Y yo, en vez de alejarme… me quedaba. No lo justifico. El morb* pudo más.

Un día me contó que se había acostado con una compañera del trabajo, que ya ni le importaba lo que pensara su esposa. Me dijo que quería compartir a mi tía conmigo, que estaría chido que otro la viera, que la tocara. Que eso lo excitaba. Era su esposa. Mi tía. Pero hablaba de ella como si fuera cualquier cosa.

Y lo peor: un día le mandó a mi tía una foto de mi verga, sin decirle que era mía. Y ella… la respondió. Dijo que estaba rica. Que se la antojaba. La saboreó con palabras sin saber de quién era. Y yo… lo leía todo sabiendo que era mía. Que lo decía por mí. Fue una locura. Retorcido. Pero me enganché más.

En medio de todo eso, yo le mandé una foto mía a mi tía directamente. No la del vato. Una mía, sin filtros. Ella se enojó. Me reclamó. Me dijo que me pasé. Que qué me creía. Y por unos días, se distanció.

Pero luego me escribió como si nada. Solo un “x” al tema. Como si ya hubiera pasado.

Ahí fue cuando me preguntó si yo sabía cómo ver conversaciones de WhatsApp, cómo hackear, cómo espiar a su esposo. Yo sí sabía, pero en lugar de ayudarla directamente… vi una oportunidad. La chantajeé emocionalmente.

Le dije que sí podía… pero primero quería saber si podíamos “llegar a un acuerdo”. No le pedí algo directo, pero le dejé claro que si quería que yo le enseñara todo lo que él hacía, tendría que darme algo a cambio. Algo íntimo. Algo sexual. O mínimo abrirse conmigo. Lo que fuera. Solo no quería quedarme con las manos vacías.

Le empecé a contar lo que tenía. Le dije que su esposo la había engañado. Que me mandaba videos mientras la cogía. Que yo ya había visto todo de ella. Y mientras le soltaba eso, la llenaba de elogios sexuales. Le decía: “Te ves riquísima ahí”, “estás increíble desnuda”, “cómo me pones viendo eso”.

Y lo que más me confundió… fue que ella me respondía. No cruzaba la línea. No me mandaba nada. Pero me decía: “Sí, la neta sí me rifé esa vez”, “sí se ve bien ese video”, “yo sí quería, él no”. Me hablaba de lo que le pedía a su esposo: juguetes, lencería, tríos… todo lo que quería intentar. Me lo contaba. Me dejaba seguir el juego. Y yo lo hacía. No me detenía.

Yo ya no era solo el testigo. Me había vuelto parte.

Hoy lo escribo sabiendo que nada de eso estuvo bien. Que crucé límites. Que jugué con su dolor y su deseo. Que usé lo que tenía en las manos para manipular, chantajear y excitarme. Nunca hubo respeto. Solo morb*. Solo poder

Posted Jul 29, 2025, 6:15 AM UTC

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