El problema no es Fernando Broce, es la comodidad con la mediocridad

En Panamá, muchas personas invierten su tiempo en odiar a quienes viven mejor, visten mejor o hablan mejor, en lugar de exigir las oportunidades que todos merecemos. Esa energía debería dirigirse a reclamar un país más justo, no a atacar a jóvenes como Fernando Broce que buscan abrirse camino y dejar una huella positiva en el mundo.

El gobierno se mantiene cómodo ofreciendo un estilo de vida mediocre, mientras muchos panameños prefieren criticar a quien se atreve a buscar una realidad distinta. Se indignan si un funcionario gana mil dólares porque ellos ganan seiscientos, pero no exigen a las empresas mediocres que mejoren los salarios, ni al gobierno que impulse leyes que protejan la seguridad financiera de quienes trabajan tanto en el sector público como en el privado.

Tampoco alzan la voz contra la mala praxis en el sistema de salud, donde miles de panameños mueren esperando medicamentos, citas médicas o atención digna. Los hospitales se convierten en lugares donde, si un paciente muere, no hay consecuencias para nadie.

¿Por qué no se exige una educación de primer mundo? ¿Cómo es posible que en pleno 2025 todavía haya niños que mueren de hambre en las comarcas e incluso en la Ciudad Capital?

Cada día, el país se deteriora más en infraestructura, calles y barrios marginados, porque no existe planificación urbana. No existen plataformas reales que impulsen el emprendimiento. Esto obliga a que la mayoría dependa de un empleo, generalmente mediocre, de 8:00 a.m. a 5:00 p.m., seis días a la semana, lo cual es sencillamente CRIMINAL.

Panamá es un país donde lo malo se ha normalizado, y donde se ataca a quienes piensan diferente o se atreven a cambiar su realidad. En vez de odiar, deberíamos unirnos para exigir el país que merecemos.

Posted Sep 3, 2025, 6:21 PM UTC

063
Loading comments…