“La Tríada de la Noche Interior”
En la sombra comienza el camino.
Allí donde la luz aún respira y se filtra entre las hojas,
el alma aprende a descansar.
La sombra no amenaza: cobija.
Es el lugar donde el espíritu se sienta bajo el árbol del mundo
y recuerda que existe un ritmo más lento que el del pensamiento.
En la sombra meditamos, y el silencio se vuelve maestro.
Después llega la oscuridad.
No la de afuera, sino la que se abre por dentro
cuando cerramos los ojos y dejamos caer las máscaras.
Es la noche del tantra,
donde uno se desnuda del ego y se encuentra consigo mismo.
Allí no hay enemigos: solo reflejos.
La oscuridad es un espejo profundo que no juzga,
y quien se atreve a mirarse descubre que siempre fue dos:
la voz que teme y la voz que observa.
Pero más allá de la oscuridad existe la tiniebla.
La región sin latido, sin contorno, sin dirección.
La tiniebla no enseña: devora.
Es el espacio donde el alma, sin guía ni voluntad,
se pierde en sus propios abismos.
Allí se confunden los deseos, los miedos y las memorias,
y el caminante que entra sin luz
queda atrapado en un invierno que no conoce amanecer.
Por eso la noche interior tiene grados.
La sombra es una puerta.
La oscuridad, un sendero.
La tiniebla, el vacío que nos llama a despertar
antes de que sea demasiado tarde.
Quien aprende a reconocer estos tres rostros de la noche
no teme a ninguno.
Porque sabe que incluso la tiniebla más profunda
se disuelve con una chispa de conciencia.
Posted Dec 4, 2025, 9:47 PM UTC