Historia sin nombre (?). Si, esta mi nombre ahí, pero no tiene nada que ver conmigo, simplemente el nombre Sophie me obsesiona. (¿Qué titulo le pongo?)

La universidad acababa de comenzar, todo era nuevo, emocionante y eufórico. Los nervios me recorrían el estómago. Mi cuerpo e incluso mi piel parecían estar vacíos, como si quisiera que las nuevas experiencias que estaba por vivir en esos años me marcaran y se grabaran en todo mi ser, por dentro y por fuera.

Estuve casi quince minutos buscando mi salón, hasta que lo encontré, la clase estaba por comenzar, lo que hizo que todos me miraran al entrar. Caminé por un pasillo pequeño de asientos y clavé mis ojos en un asiento vacío casi al final de todo. Al tomar asiento en este vi como dos chicas me sonreían y les devolví el gesto.

Una de ellas me preguntó mi nombre:

—Sophie— murmure con una pequeña sonrisa— ¿Ustedes?

—Yo soy Amara y ella es Lana— Lana se asomó y me saludó con la mano desde su lugar junto a Amara—. En un momento llegará Cece, está llegando tarde.

—Yo estuve a punto, esta universidad es un laberinto.

La clase comenzó, nos hicieron presentarnos, y en medio de eso, una chica rubia con unos rizos preciosos entro y al ver que todos centramos nuestra atención en ella, quedó roja como un tomate, me reí y cuando se acercó a nosotras con una sonrisa, supe que era Cece.

Después de casi una hora y media de presentarnos y hablar de nuestra futura vocación, la profesora nos indicó que podíamos salir entre quince y veinte minutos a descansar. Las tres no habíamos dejado de susurrar cosas entre nosotras, compartimos opiniones y curiosidades sobre nosotras mismas. Nos estábamos conociendo, aunque Amara y Cece se conocían desde hacía años, eran perfectas mejores amigas. En esa interacción que parecía interminable, no pude evitar notar como dos chicos detrás de nosotras molestaban de vez en cuando a Amara y a Lana, pero no me atreví a mirar hacia atrás.

En el descanso pretendía quedarme en el salón, no creía ser lo suficientemente cercana a las chicas para ir con ellas, pero Lana se acercó y me insistió en ir con ellas, asi que algo avergonzada acepté. Al comenzar a bajar las escaleras, los mismos chicos bajaron a la par nuestra y charlaban con Cece y Amara. Yo solo me dedique a escuchar, atenta y observando todo. Nos sentamos en una mesa frente al bufete de la universidad. De día era un bufete sofisticado y de noche era un bar en donde tenías un trago gratis los viernes por la noche si eras estudiante de allí. 

Todos hablaban de cosas distintas entre ellos, y yo centré mi atención en uno de los chicos, pero fue muy fugaz, él me miró, yo lo mire y luego desvié la mirada. Mire a Lana junto a mí y está ladeo la cabeza, puso su mano encima de mi brazo con una sonrisita.

—¿Y tú?, ¿Por qué elegiste estudiar esto?

Iba a responderle, pero el mismo chico al que había mirado antes, me interrumpe.

—¿Cuál es tu nombre? —preguntó, mientras achinaba los ojos por el sol, pero pude notar que me miraba, lo que hizo que no pudiera, ni quisiera mirar otra cosa. Eso mismo que me había hecho quitar la mirada antes, ahora me hacía mantenerla fija en él.

—Sophie

—¿Sophia? — repitió con un ceño levemente fruncido

—No, Sophie— Le respondí corrigiéndole

—¿Qué diferencia hay? — preguntó el otro chico a su lado

También lo miré y reprimí una risita, toda persona nueva en mi círculo hacía la misma pregunta. Me encogí de hombros, un gesto simple, pero auténtico del momento.

—Solo la forma de escribir y la pronunciación, ya que es francés. No me molesta si algún día se equivocan y me dicen Sophia, pero la forma correcta es Sophie.

—Qué interesante. — murmuró el chico que extrañamente llamaba un poco mi atención, pero no suficiente para que me detuviera en ello. Claramente él gozaba de sarcasmo con un comentario como ese.

Les pedí que me contaran algo más interesante, que de seguro lo había, cualquier cosa lo sería en ese punto, después de haber contado aquello.

A los diez minutos nos dirigimos de nuevo a los salones.

Rápidamente otra clase comenzó, y al darnos el descanso correspondiente cuando faltaban solo treinta minutos de que esta finalizara nos pareció una burla. A la hora de irnos, bajamos juntos y en la entrada comenzamos a despedirnos, Amara me pregunto para qué lado iba, le señale el lado derecho y con un puchero forzado en los labios me dijo: yo me voy por ahí, señalando el lado contrario. Con una sonrisa le respondí nos vemos mañana, me di la vuelta, y comencé a caminar, iba a sacar mis audífonos, pero dos voces llamando a mi nombre me hicieron mirar hacia atrás, eran dos integrantes del grupo que sus nombres eran un misterio para mi. 

—Volvamos juntos Sophie— Dijo uno de ellos, asentí con una sonrisa.

Me acerque un poco y reconocí al que había preguntado mi nombre antes, mi sonrisa se desvaneció un poco y deje de estar tan tranquila de repente, empeoro cuando me pusieron entre medio de ellos y sentía el roce y la cercanía de él de vez en cuando. 

—Antes de seguir hablando de cualquier cosa, diganme sus nombres, por favor.  

—El mio es Max, y él es Luke— dijo ese chico que me tenía nerviosa, lo mire y le sostuve la mirada por unos segundos. 

Sonreí y asentí, mi rostro dijo mil cosas, pero yo no dije nada más, solo pensaba en como su nombre combinaba con su ser entero. No lo conocía prácticamente nada, pero él definitivamente se llamaba Marx, tenía voz, rostro y carisma de Max. 

Al llegar a casa y encontrarme con mi hermana que me pregunto muy entusiasmada sobre mi primer dia, no le mencione mucho sobre ese chico, no sentía que fuera algo necesario. 

Al siguiente día llegue extrañamente temprano, pero por alguna razón me encontraba ansiosa, y me desperté veinte minutos de que mi alarma sonara, me vesti y me dirigí a la universidad sin más. Cuando llegue y subía al ascensor me puse a pensar que estaría ese rato sola, que podría adelantar algunas cosas para la continua a la que estaba llegando temprano. Entre al salon pensativa y al levantar los ojos hacia mi asiento mientras me acercaba, lo vi allí, sentado con la cabeza apoyada ligeramente hacia atrás, en la pared, con los ojos cerrados y los audífonos puestos. Al verlo, detuve un poco mi ritmo al acercarme, casi como temerosa, y cuando me estaba quitando el suéter, abrió un poco los ojos y me sonrió somnoliento. 

—Buenos días—  murmuró y yo le sonreí tímidamente. 

—Hola— respondí sentándome de una manera que no pueda darle la espalda. 

—Llegaste temprano— se quitó los audífonos y se incorporó para mirarme mejor. Solo respondí con un asentimiento de cabeza— Ayer llegaste tarde y hoy llegas casi veinte minutos antes. 

—Es que no me gusta que sepan mi siguiente movimiento— conteste con un tono burlón—, pero tu tambien estas aqui tan temprano.

—Yo llegué treinta minutos antes, hace más o menos quince minutos. 

—Espera, ¿Qué?— abrí levemente los ojos y luego fruncí el ceño. 

—Es que vivo lejos— explicó haciendo una mueca. 

—¿Qué tan lejos?

—Tengo que viajar en dos transportes públicos para llegar hasta aquí. 

— Wow…Mi apartamento está a sólo cinco calles de aquí. 

—Y aun así llegas temprano —se apoyó con sus codos en el respaldo de mi asiento y se acercó un poco más.

Un hilo de nervios comenzaba a recorrer mi espina dorsal y la boca de mi estómago. Era como un cosquilleo que subía por mi estómago. 

—Si llegas tan temprano seguido, puedo venir a hacerte compañía…— murmuré casi en un susurro, sin despegar mis ojos de los suyos. Lo dije como si temiera que alguien, además de mi escuchara esas palabras, pero con la esperanza de que él las haya oído y causen el efecto deseado de comunicar algo.

Él asintió lentamente con la cabeza, sosteniendo mi mirada, con una pequeña sonrisita en sus labios. 

—Me encantaría tener tu compañía. 

Al decir eso último y mirarme de esa forma tan intensa, sin darme cuenta el ambiente se tornó muy íntimo y nuestro. Algo que no se podía deshacer o romper fácilmente.

—Lo mismo digo —sonreí como una tonta, pero sin sentirme como una por primera vez. 

Sin saberlo ese sería el comienzo de una amistad que en el fondo esperaba que no fuera algo tan simple como lo veía o sentía a veces. 

Ese día, al mirarme tan de cerca, sentí que estaba viendo algo más en mi. Esa cosa que por mucho tiempo intente ocultar de los demás, pero por alguna razón con él no podía simplemente camuflarlo. 

Posted Mar 4, 2026, 7:11 AM UTC

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