Silencio.

Y como si el día no fuese ya lo suficientemente duro… papá me dio una billetera. Una billetera vieja que él tenía guardada. La mía ya se estaba cayendo a pedazos, así que decidí pasar todas mis cosas a esa. No pensé que algo tan simple iba a convertirse en algo tan difícil. Fui sacando todo con calma. Tarjetas, papeles, pequeñas cosas sin importancia. Luego saqué las fotos… las dos fotos que tengo de ella. Las puse en la nueva billetera con cuidado, acomodándolas despacio, como si ese gesto pequeño pudiera conservar algo de lo que siento. Después encontré las cartas. Dos cartas que ella me escribió. Junto con dos versículos de la Biblia que para ella significaban mucho. Cuando las vi sentí algo en el pecho, pero igual las abrí. Pensé que podría leerlas. No pude. Mientras leía una lágrima cayó sobre el papel. Entré en pánico. No quería que se dañaran. La sequé rápido y puse la carta frente al ventilador para que se secara. Mientras esperaba… la volví a leer. Y ahí ya no pude detenerme. Las lágrimas empezaron a salir sin control. También los mocos. Era como si mi cuerpo hubiera decidido llorar todo lo que había estado guardando. Y en medio de todo eso empezó esa voz en mi cabeza. Una voz dura, cruel… pero que sonaba demasiado sincera. Me repetía una y otra vez que no llorara. Que todo era mi culpa. Que yo arruiné todo. Que ya no había marcha atrás. Y yo solo le respondía en silencio: “Ya lo sé”. Pero la voz seguía repitiéndolo. Una y otra vez. Como si quisiera asegurarse de que no lo olvide nunca. Por un momento miré hacia atrás… esperando casi por reflejo que ella estuviera ahí. Que me abrazara. Que me alcanzara un papel. Que me dijera algo para calmarme. Pero ya no está. Y quizás no vuelva a estar. Le escribí por WhatsApp. Le dije que espere, que no dejo de llorar. Creo que ella piensa que lo hago por culpa, pero no es solo eso. Es algo más profundo que ni siquiera sé explicar bien. También pensé en cómo lo pasó ella. Ella… todo este tiempo. Y pensé que quizá merezco sentir esto. Ella pasó años sintiéndose peor que yo ahora. Tal vez yo merezco este dolor. Pero ella… ella nunca lo mereció. Nunca. Siempre fue buena conmigo. Siempre me dio oportunidades. Y yo… las gasté todas. Todas. La amo. Y en el fondo de mi pecho siento algo que me cuesta aceptar: Que tal vez… nunca volverá.

Posted Mar 6, 2026, 4:13 AM UTC

10
Loading comments…