EE.UU. y Rusia negocian la inminente reapertura del Estrecho de Ormuz
Entrando en materia de geoestrategia (ya tocaba meter las manos en harina) y si mis conocimientos sobre la materia no me fallan, es bastante posible que el estrecho de Ormuz se reabra, de forma permanente, antes de lo que muchos piensan.
Para aquellos que aún no me conozcan, me gustaría dejar constancia de mi teoría acerca de qué está ocurriendo desde que el 24 de febrero de 2022 Rusia invadiera por tierra, mar y aire a Ucrania. Así que me voy a tirar a la piscina con todas las consecuencias. Espero que, aunque fría, haya la suficiente agua para no estamparme al final del camino.
Prácticamente un año después de que Trump finalizara su primer mandato, Rusia comenzó su invasión y Trump, electo nuevamente en 2024, (no tomó posesión hasta enero de 2025) afirmó que, en apenas 24 horas, terminaría con la invasión de Ucrania. Del dicho al hecho, hay siempre un gran trecho y como no puede ser de otra manera, pasados los meses, ese conflicto sigue tal y como se lo encontró Trump al iniciar su segundo mandato, o peor.
Visto el éxito obtenido con Putin como negociador avezado (no debemos olvidar que el presidente Trump tiene una trayectoria empresarial muy presente en su forma de hacer política), no es de extrañar que el mandatario norteamericano quisiera cambiar su estrategia “negociadora” hacia un perfil menos amable con el ex espía del KGB.
De ahí que la Casa Blanca abordara la cuestión en términos de igualdad geoestratégica, aplicando algo que al Pentágono siempre se la ha dado bastante bien: teoría de juegos. La cuestión, en el fondo, es bastante más sencilla de lo que parece: si tú me tocas Ucrania (frontera limítrofe con Rusia y candidata firme a entrar en la UE y sobre todo en la OTAN, con lo que ello comporta), ¿Qué te puedo tocar yo a ti, que te moleste lo suficiente como para obligarte a negociar?
La respuesta, al menos para mí, la encontramos fácilmente si hacemos el sutil ejercicio de doblar el mapamundi. Hecho esto, será muy fácil encontrar la similitud existente entre Rusia y Ucrania (en Europa), con Estados Unidos y Venezuela en el continente americano. Obviamente no por cercanía territorial, sus fronteras no son limítrofes. Pero en lo relacionado a la política, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos demasiado, que Venezuela es lo más antagónico al capitalismo norteamericano que existe por esos lares.
Cuando expuse esta teoría en algunos foros hubo quien la rebatió argumentando que, en realidad, lo más cercano a Rusia, políticamente hablando, era Cuba. Incluso con argumentos tan convincentes como que, de tener un mínimo viso de ser verdad, Cuba sería el escenario más probable de un evento geoestratégico que Venezuela, y ello debido o en gran medida a que el Secretario de Estado norteamericano (Marco Rubio) es de ascendencia cubana, por lo que sería mucho más plausible que, de ser cierta la teoría expuesta, lo lógico habría sido acudir en primer lugar allí, en vez de a Venezuela: por las innegables implicaciones personales y familiares que pudieran existir previamente.
Pero no. Como defendí (y aun mantengo), Venezuela sale mucho más a cuenta que la isla caribeña por varias cuestiones: la primera porque Venezuela es un aliado firme y tan comunista (o más a estas alturas de la historia) que Rusia. Su petróleo, sus negocios y sus acuerdos con la ex Unión Soviética no son discutibles, al igual que su odio hacia el capitalismo norteamericano.
Tocar a Venezuela es tanto como tocar una parte de Rusia en el continente americano.
En segundo lugar, porque tanto Rusia (cuando era la antigua URSS) como EEUU, ya tuvieron un primer “encuentro no deseado” a cuenta de la crisis de los misiles de Cuba en el 52. Y otro desencuentro con el mismo escenario es algo que a ninguno de los dos contendientes les apetecería demasiado volver a reproducir. Recordemos que en aquel entonces, a EEUU le fue muy bien aplicando teoría de juegos; pero por los pelos. Estuvieron a punto de liarla y bastante.
Tampoco debemos olvidar que los norteamericanos siguen siendo bastante conservadores y, a mayores, bastante supersticiosos; y que eso de pasar por debajo de una escalera o cruzarse con un gato negro les da tan mal fario como volver a repetir escenario de conflicto para una discusión por motivos geopolíticos. Lo de Cuba salió bien la primera vez… pero un jugador de poker no debe tentar la suerte con la misma mano cada vez que se enfrenta contra el mismo adversario, aun cuando las condiciones no sean idénticas.
Y por último porque, en puridad, atacando de esta manera a Venezuela, la Casa Blanca ya sabía que mataba varios pájaros de un mismo tiro. Y uno de ellos es Cuba. EEUU solo necesita esperar a que el tiempo y la asfixia económica hagan por sí solos su trabajo para que los efectos de la carestía de combustible, combinada con la pobreza generalizada, terminen por obligar a la Cuba comunista a sentarse a negociar, lo que de hecho ya está ocurriendo, aun cuando no se cuente en las noticias. Y si no, al tiempo.
Con todo, tras el golpe asestado en Venezuela (y que la mayoría insiste en achacar a los negocios que el gobierno norteamericano va a posibilitar a cuenta de, entre otros, el petróleo venezolano), el conflicto entre Rusia y Ucrania siguen igual de estancados. Y la hegemonía mundial igualmente en juego.
Trump, en un momento desesperado quizás, decidió entonces tentar al ruso añadiendo algo más de presión sobre Groenlandia. Debemos recordar que, desde que empezara la batalla de los dos gigantes por las nuevas rutas a través del ártico a principios de 2025, Dinamarca había podido dejar las aguas de Groenlandia tranquilas… pero el presidente estadounidense lo vio como la oportunidad de asfixiar por otro flanco al líder ruso, y decidió añadir Groenlandia como otro factor de presión para negociar.
Groenlandia es de gran interés geopolítico y geoestratégico, por la importancia en la lucha por el control de las rutas del transporte marítimo (sin dejar nunca de tener en cuenta el collar de perlas y la ruta de la seda del otro gran gigante mundial, que parece dormido y a por uvas, pero que es el que se está llevando el trozo de pastel más grande de la tarta: China). No pocos son ya los que se han percatado que, al paso que vamos, el futuro del comercio internacional, navegará por estos lares mas pronto que tarde.
Con todo y al menos hasta la fecha, ni Venezuela ni Groenlandia, fueron motivo o causa de interés urgente para Putin, obsesionado con dejar su impronta personal, su huella en la historia universal en general y en la historia de la madre Rusia en particular, como el gran restaurador del estatus de Rusia como gran potencia y de su papel como actor central en el orden mundial.
Y como no hay dos sin tres, puestos a seguir presionando, que mejor que apoyar a Israel (envuelto siempre en sus propias guerras, tan antiguas como la propia historia de su existencia) en su lucha contra el extremismo iraní, enarbolando la bandera de la libertad y, de paso, el de la seguridad mundial.
Así que, ya no es solo Venezuela y Groenlandia. Ahora también es Irán, otro aliado de Rusia y a mayores, quien tiene más a mano el control del estrecho de Ormuz.
El estrecho de Ormuz, como ya sabemos, es ese cuello de botella por el que (por ahora) pasa muchísimo tráfico marítimo. Y eso incluye el que se dirige desde o con destino a Rusia y China, no solo el que nos interesa al resto.
Pues bien, ayer 27 de abril, el presidente Putin ha hecho unas manifestaciones (y sobre el conflicto en cuestión no es que se haya pronunciado mucho, la verdad) en las que animaba a Irán a seguir negociando, afirmando que hará todo lo posible para acelerar una paz entre Irán y EEUU.
¿Quiere esto decir que en breve cesarán los conflictos entre Rusia y Ucrania e Irán y EEUU?
Hoy en día no es posible asegurar muchas cosas, así que prácticamente nadie puede afirmar nada en ningún sentido.
Pero, si mis conocimientos no me fallan y la teoría que he pergeñado está ajustada lo suficiente a la realidad, creo que existen bastantes indicadores para pensar que uno de los escenarios posibles sea ese: un acuerdo entre EEUU y Rusia por el que, de una u otra manera y con algunas cláusulas en letra muy pequeña, ambos dejen de tocarse los… aliados. Al menos por algún tiempo.
Veremos.
Posted Apr 28, 2026, 7:02 PM UTC