El girasol

La familia López iba de vacaciones a la playa y en la carretera se encontró con un campo lleno de girasoles. Susana, una pequeña niña de ocho años, quedó fascinada con las bellas flores y le pidió a su padre Ramón que se detuvieran para tomar una. Con mucho gusto el hombre aparco el auto y junto a su esposa Gabriela descendieron para apreciar la naturaleza mientras su hija elegía el girasol que se llevaría.
Pasadas algunas horas, por fin llegaron al hotel; la pequeña Susana colocó el girasol en agua y se alistó junto con sus padres para salir a la playa. Por la noche, cuando regresaron al hotel, la jarra de agua estaba vacía y el girasol no se encontraba por ningún lado, Susana se puso triste y sus padres prometieron comprarle uno nuevo. 
A temprana hora del día siguiente toda la familia salió en busca de un nuevo girasol. Al llegar a la recepción, Ramón se acercó a uno de los empleados y amablemente pidió que limpiaran la habitación mientras ellos salían de compras. Estuvieron fuera por un par de horas y decidieron regresar a su habitación para comer algo antes de ir a la playa. Al llegar al hotel se encontraron con una ambulancia, dentro del vestíbulo los trabajadores se les notaba angustiados. El gerente se acercó y les pidió hablar a solas.
—Hubo un pequeño incidente— Dijo el gerente con nerviosismo —Al parecer una de nuestras trabajadoras tuvo un percance en su habitación, pero no se preocupe, los vamos a pasar a otra—.
Mientras hablaban con el gerente, los paramédicos salieron del ascensor transportando un cuerpo tapado con una sábana blanca. Ramón se alteró un poco al saber que la mujer había muerto, pero no dijo nada para evitar que su hija se espantara. 
La nueva habitación estaba algunos pisos arriba y después de instalarse, decidieron alistarse para ir a la playa. En cuanto salieron, Susana corrió a presionar el botón del ascensor. Las puertas se abrieron y la niña comenzó a gritar al ver que un hombre estaba en el suelo retorciéndose de dolor. Gabriela sujetó a su hija y le cubrió los ojos mientras Ramón se metía al elevador para auxiliar al hombre. Sin saber qué hacer, presiono el botón de la recepción, las puertas se cerraron y el ascensor comenzó a bajar. Aún faltaban algunos pisos para llegar hasta abajo y el hombre dejó de retorcerse. Con miedo, Ramón se agachó a ver si el sujeto tenía pulso, y estaba a punto de tocar el cuello del hombre, cuando este comenzó a expulsar sangre por la boca. Con rapidez Ramón se alejó de él, pensó que tal vez sería tuberculosis, pero de pronto observo que un pequeño pétalo amarillo salía de la boca del sujeto. El elevador se abrió en la recepción y las personas entraron en histeria al ver lo acontecido. Ramón sabía que no tenía tiempo que perder, subió corriendo por las escaleras, llegó hasta donde estaban su esposa e hija y comenzó a empacar todo para marcharse. 
Durante el camino de regreso pasaron de nueva cuenta por el bello campo de girasoles, Susana le pidió a su padre que se detuvieran para tomar uno, pero esta vez Ramón hizo caso omiso a la petición de su hija. 

Comparto estas historias con el fin de entretener. Espero que disfrutes la lectura y cualquier comentario o feedback es más que bienvenido. ¡Gracias por leer! 

Posted May 2, 2026, 4:11 AM UTC

10
Loading comments…