Entre lo intenso y lo sano: ¿por qué cuesta tanto elegir bien?
Salí hace tiempo con un chico que en apariencia era muy encantador. Conectábamos en todo: humor, pláticas, química… pero había un problema fuerte: tenía ideas racistas y de supremacía (era americano). A mí en ese momento no me importó tanto porque tengo humor negro y, de alguna forma rara, eso hasta “encajaba” entre nosotros.
Salimos un par de meses. Poco a poco noté que tenía problemas con el alcohol. Yo estaba tan enamorada que pensé que podía ayudarlo. Error. Uno de mis límites personales son las adicciones, y cuando él estaba borracho me hacía sentir muy mal.
Terminamos. No me arrepiento, pero me costó muchísimo soltarlo. Me quedé esperando mensajes, imaginando que iba a volver diciendo que quería cambiar. Obviamente no pasó. Con el tiempo entendí que él estaba cómodo con su estilo de vida y que si para él no era un problema, nunca iba a cambiar. También tuve que aceptar que no fui tan importante como me hizo sentir, porque no hizo ningún intento real por mejorar… solo por lastimarme al final.
Después de meses logré estar bien. Empecé a conocer a alguien nuevo: es encantador, inteligente, culto, con calle, artístico, masculino pero también muy tierno conmigo. Literal puedo hablar de todo con él.
Pero últimamente… me volvió a la mente el otro. No porque lo ame, sino como una inquietud de saber si está bien. Y me da miedo que si un día me escribe, yo caiga otra vez como adolescente.
Lo que más me confunde es esto: el primero era alcohólico, resentido, con mucho odio… pero conmigo también fue vulnerable, tierno. Y no sé si eso fue real o pura manipulación para tener sexo. Aun así, me marcó.
Analizando todo con más claridad, creo que esto es lo que realmente me pasa:
No extraño quién era realmente, sino los momentos buenos y la versión que yo construí en mi cabeza.
La relación era muy intensa emocionalmente (para bien y para mal), y eso engancha más que algo estable.
Yo tomé un rol de “salvarlo”, y eso crea un vínculo muy fuerte aunque no sea sano.
No hubo cierre bonito ni redención, entonces mi mente sigue con el “¿y si…?”.
Estoy empezando algo sano ahora, y aunque suene raro, eso puede sentirse menos “adictivo” que lo caótico.
Sé perfectamente que el primero no era alguien con quien construir algo sano. Pero aún así, esa historia no se termina de borrar fácil.
¿A alguien más le ha pasado algo así? ¿Cómo sueltan de verdad a alguien que ya saben que no les conviene?
Y quizá una pregunta aún más interesante: ¿alguien aquí ha sido esa persona que no conviene? ¿Qué pasa cuando pierden a alguien bueno… cómo avanzan después de eso?
Posted May 2, 2026, 4:18 AM UTC