600.000 millones invertidos en IA en 2026 y una pregunta
Últimamente hay algo que me llama mucho más la atención que cualquier demostración de ChatGPT, la última funcionalidad de Claude o cualquier salto de los modelos chinos. Me pregunto mucho por los porqués, por los incentivos de todos estos actores.
Llevamos ya varios años discutiendo si la IA es una burbuja, si reemplazará empleos, si llegará la AGI o si todo esto está sobrevalorado. Mientras tanto, las empresas que más información tienen del planeta están haciendo algo muy distinto a discutir: están gastando cantidades obscenas de dinero.
Amazon, Microsoft, Google, Meta y muchos otros invertirán este año cientos de miles de millones de dólares en inteligencia artificial, centros de datos, chips, energía y redes. No estamos hablando de una nueva aplicación, ni siquiera de un nuevo mercado, estamos hablando de construir una nueva infraestructura para la economía mundial. Algo comparable, salvando las distancias, a los ferrocarriles, la electrificación, las autopistas o Internet.
Y eso me plantea una pregunta. ¿Por qué tanta prisa? Me he cruzado con unos cuantos análisis y casi todos apuntan a las mismas razones, la primera es evidente, temen quedarse fuera. Incluso empresas que no estaban implicadas directamente en el negocio de la IA.
Porque si la IA multiplica la productividad de una empresa, el primero que consiga una ventaja importante puede cambiar por completo las reglas de su sector. No necesitan estar seguros de que vaya a ocurrir, les basta con pensar que existe una probabilidad razonable.
La segunda tiene que ver con algo que cada vez se menciona más, pero que para ellos es crítico desde hace años: la infraestructura. Cada vez aparece escucho más que el activo más valioso no es el siguiente modelo de IA, puede que sea la capacidad de computación. Los centros de datos, la energía, las GPUs, las redes. Porque si mañana la demanda se multiplicase por diez, todo eso no se construyen de un mes para otro. Todos los actores que tienen músculo están en todas las guerras simultáneamente: crean sus propios modelos, fuentes de energía o diseñan sus propios procesadores. El que puede quiere ser autónomo y no depender de otros.
La tercera razón también me parece lógica, temen un punto de inflexión. Quizá los modelos actuales sean solo un anticipo. Y si dentro de dos o tres años pasan de ser útiles a convertirse en extraordinariamente útiles, quien no haya construido la infraestructura llegará demasiado tarde.
Y hay una cuarta razón que casi nunca aparece en las conversaciones públicas pero es aún más importante, a su escala: la geopolítica. Estados Unidos restringe el acceso a determinados modelos avanzados. China apuesta todo lo que tiene para desarrollar los suyos. Europa se despereza y quiere crear modelos propios de forma equivocada, como ocurre cada vez más a menudo en los últimos años.
Cada vez más países hablan de soberanía tecnológica y soberanía en inteligencia artificial. Cuando una tecnología empieza a tratarse como un recurso estratégico, deja de ser solo un negocio y si no se dan las condiciones para que aparezcan los campeones locales, los gobiernos tienen que meter baza.
Pero hay algo todavía más interesante, mucha gente cree que todos los que están invirtiendo van a ganar. Y eso es poco probable, yo no lo tengo tan claro, porque la historia dice exactamente lo contrario. Ocurrió con los ferrocarriles, con las puntocom, con las telecomunicaciones y sucederá con la energía solar o con los fabricantes de automóviles. Todos invirtieron, se jugaron todo lo que tenía, pero muchos desaparecen. La tecnología como tal ganó, pero muchos inversores no. Y, sin embargo, siguen invirtiendo. Algo que debería hacernos pensar.
Para mí una señal especialmente llamativa es que algunas empresas, que hasta hace poco eran socios estratégicos, están intentando depender cada vez menos unas de otras. OpenAI y Microsoft siguen colaborando, pero los de Altman buscan independencia y los de Gates aún más. Cuando dos socios que se necesitan empiezan a prepararse para poder sobrevivir sin el otro, normalmente no están pensando en el próximo trimestre, están pensando en las próximas décadas.
No sé quién ganará esta carrera y no creo que nadie lo sepa.
Lo que sí sé es que cuando las empresas mejor informadas del mundo gastan cientos de miles de millones, construyen infraestructuras gigantescas y reducen sus dependencias estratégicas al mismo tiempo, probablemente están viendo algo mucho más grande de lo que la mayoría todavía percibimos. Y esa es la verdadera noticia. Es a lo que tendríamos que prestar atención.
Posted Jun 25, 2026, 6:14 AM UTC