Notas de otro domingo
De algún modo pienso que todo lo que me ha sucedido para traerme al momento presente debe estar bien así.
Hoy soy un hombre que se embriaga un domingo mascando papas fritas de una bolsa mientras yace en su cama. Que no piensa demasiado, se deja llevar y acepta cómo son las cosas.
El mundo sigue en su comunicado continuo.
Eran monstruos, monstruos con un veredicto ya asumido, y tú su presa, su carnaza. El sistema estaba confeccionado para preservar su impunidad, y aunque alguno hubiese podido ser bueno, su condicionamiento lo relegaba a la misma maldad. Al fin y al cabo acababas convertido en un sujeto que ni siquiera era capaz de pensar. El miedo era tu mayor baza y allí adentro hasta la comida cobraba un cariz siniestro.
Nos habían despojado del aire, del gusto y de cualquier aspecto estético. Caminábamos drogados con un pijama volátil. Una paciente se apresuró a llenar las paredes de su habitación con letras coloreadas en folios, otro trataba de cantar ópera, un músico venía una vez por semana a entonar letras optimistas en mitad de todo aquel dolor, no había forma de expurgarlo. Nadie comprendía que aquel lugar era la conclusión a la que un mundo atroz nos relegaba.
Yo había llegado a estar loco, loco de verdad, inofensivamente loco, pero loco al fin y al cabo. Creía que podía apaciguar a las bestias, que todos albergaban un corazón, y que a veces bastaba con hacer aflorar el propio para que los demás se percatasen. Sin violencia, sin sangre, solo con música, solo con poesía. Pronto me convertiría en un hazmerreír.
Qué más puedo decir... Hoy no hay nadie para hablar de las cosas que más me interesan y que son las que me digo a mí mismo. Quizá siga loco de algún modo pero ahora he encontrado un refugio, donde huir, donde callar y hacer acopio del tiempo pasado. Esa es mi fortaleza. El mundo sigue resquebrajado y, sin embargo, ya no me importa.
Posted Jul 13, 2026, 10:37 AM UTC