Comencé a robar en tiendas y ahora tengo miedo. Me convertí en lo que jure destruir.
Soy una persona a punto de llegar a los 30 años y jamás había cometido un crimen. Nunca había tenido ningún tipo de falta legal, civil o social, como lo quieran llamar. De hecho, jamás me consideré una persona capaz de cometer un crimen.
Sin embargo, hace aproximadamente dos años, una amiga muy cercana, a quien conozco desde la infancia, me confesó que robaba en grandes tiendas. Walmart, Soriana, Bodega Aurrerá, etc. Por lo regular robaba maquillaje, bloqueadores, productos de skincare y, en general, cosas que no tuvieran esas etiquetas que hacen sonar las puertas al salir.
Mi amiga ya era prácticamente experta en eso. Llevaba muchísimo tiempo haciéndolo y un día simplemente me lo confesó. Yo nunca me había considerado una persona dispuesta a robar, pero honestamente lo vi tan fácil que pensé: “Bueno, ella sabe lo que hace”.
Siempre que íbamos juntas a alguna tienda, salíamos con total normalidad y, cuando llegábamos al carro, ella sacaba todo lo que había robado y me decía: “Mira todo lo que agarré”.
Y yo nunca me preocupé.
Creo que eso también dice algo malo de mí, porque nunca le dije que parara, nunca tuvimos una conversación seria sobre el tema. Simplemente lo veía como algo que ella hacía y ya.
Hasta que un día, durante una cena con su familia, ella mencionó casualmente que había robado algo de una tienda específica. Yo me preocupé bastante porque pensé: “¿Cómo puedes decir esto frente a tu familia tan tranquilamente?”.
Pero entonces ocurrió algo que me sorprendió todavía más: su familia lo tomó con total normalidad. Para ellos ya era prácticamente algo familiar.
Y quiero aclarar algo porque no quiero que esto se interprete como que estoy diciendo que eran malas personas. No lo eran. Son personas buenas, civilizadas, profesionales, todos con estudios universitarios; mi amiga incluso tiene un doctorado. Son personas que trabajan, contribuyen a la sociedad y, en general, son buenas personas. Simplemente descubrí que dentro de esa familia había una cosa que estaba completamente normalizada. Y al estar yo tan cerca de ellos, también terminé normalizándola.
Así que empecé.
Al principio fueron cosas pequeñas. Igual que mi amiga: un rímel, un labial, una cremita, alguna cosa de skincare… Nada que yo considerara “grave”.
Pero poco a poco fue escalando.
Mi amiga incluso me regaló una bolsa que, según ella, era perfecta para robar. Por fuera parecía pequeña, pero por dentro le cabían cantidades absurdas de cosas. Me enseñó a usarla y yo empecé a utilizarla. Y efectivamente: le cabían muchísimas cosas. Ahí fue cuando mi problema empezó a crecer. No supe controlarlo.
Al principio era algo nuevo y me causaba adrenalina. Me hacía sentir, estúpidamente, muy inteligente. Pensaba que nadie se daba cuenta, que era muchísimo más lista que todos los demás y que podía entrar, agarrar cosas y salir como si nada.
Así que empecé a robar cosas cada vez más grandes: mouse para mi computadora, cosas para mi escritorio, materiales para mi trabajo, decoración para mi casa, joyería, maquillaje, skincare, comida…
Hubo ocasiones en las que ni siquiera tenía dinero y aun así entraba a una tienda simplemente con mi bolsa “a ver qué había” y terminaba saliendo con la bolsa llena de mandado. Llegaba a una tienda y agarraba una parte del mandado. Después iba a otra tienda y agarraba otra parte. Luego a otra. Y así. Ya no era una cosa ocasional. Se había convertido en un problema.
Llegué a tener muchísimo maquillaje, muchísimo skincare, comida en mi casa, decoración, materiales para mi trabajo, cosas para mi computadora… de todo. Hace algunos meses empecé a tener una especie de corazonada de que esto tenía que parar. Yo misma sabía que ya se me había convertido en un problema y que necesitaba terminar con ese hábito. Pero había otra parte de mí que tampoco quería hacerlo. Porque ya no quería gastar dinero en ciertas cosas. Mi dinero podía utilizarlo para otras cosas de mayor provecho porque sabía que podía ahorrarme todos esos “gustitos” y necesidades simplemente robándolos.
Así que no paré.
Y no paré.
Y no paré.
El problema es que yo cruzo a Estados Unidos regularmente. No soy estadounidense ni residente; simplemente tengo visa de turista y suelo ir con frecuencia. Con el tiempo también perdí el miedo a hacerlo allá. Y durante aproximadamente un año empecé a robar en Estados Unidos también, en distintas tiendas y de la misma manera que lo hacía en México.
Lo que yo no sabía era que el sistema de vigilancia y prevención de pérdidas en Estados Unidos podía ser muy diferente al que yo conocía en México.
Hace aproximadamente un mes fui a Walmart México porque acababa de comprarme una impresora y necesitaba cartuchos de tinta. Los cartuchos eran bastante caros y yo no quería gastar en ellos. Así que fui a buscarlos.
Recuerdo perfectamente que, por alguna razón, un guardia comenzó a seguirme por toda la tienda. En algún momento me vio agarrando los cartuchos.
Para mí eso fue una alerta. No sé explicar exactamente qué fue, pero tuve una corazonada muy fuerte. Pensé: “No. Esto no. Esto no está bien”.
Así que dejé los cartuchos donde estaban y me fui de la tienda.
Una semana después cruzamos a Estados Unidos.
Llegué a Target y, para mi desgracia, ahí estaban exactamente los cartuchos que necesitaba.
Agarré cuatro.
Se me hizo facilísimo.
Pero esa vez no llevaba la bolsa de siempre, la que me había regalado mi amiga. Llevaba una bolsa pequeña, así que guardar las cosas fue mucho más complicado y, obviamente, mucho más obvio de lo que yo estaba acostumbrada.
No cupieron, así que hice algo todavía más estúpido: me deshice de los empaques, guardé solamente los productos y dejé los empaques dentro de la tienda.
Yo estaba pensando que sería igual que en México.
Después llegamos a la caja porque yo iba acompañada de más personas. Una de ellas, que no tenía absolutamente ninguna idea de que yo tenía este comportamiento, me dijo que se le había olvidado su tarjeta y me preguntó si podía prestarle la mía. Ella me depositaba y yo pagaba con mi tarjeta. Y yo, sin pensar en absolutamente nada de lo que acababa de hacer, le dije que sí.
Así que pagué con una tarjeta a mi nombre.
Nos fuimos.
Llegué a México, llegué a mi casa tranquilamente y para mí era un día normal. Otro robo más.
Hasta estaba emocionada por llegar a probar los cartuchos en mi impresora.
Todo perfecto. Hasta que llegó la noche.
Y literalmente ocurrió como en el meme de Calamardo: estás dormido y de repente abres los ojos llenos de venas jajajaj.
Me cayó el veinte.
De golpe.
Me di cuenta de todo lo que había hecho.
Había dejado la evidencia —los empaques de los cartuchos— dentro de la tienda.
Había pagado con una tarjeta.
Una tarjeta a mi nombre.
Y de repente pensé: “¿Qué acabo de hacer?”.
La verdad sí me dio miedo, pero todavía tenía esa mentalidad de “bueno, ya no me agarraron, ya salí de la tienda, no pasó nada”.
Pensaba que funcionaba igual que en México.
Así que decidí investigar.
Solamente para asegurarme.
Y ahí fue cuando me encontré con la horrible realidad:
Empecé a encontrar información sobre cómo funcionan los departamentos de prevención de pérdidas en Estados Unidos, especialmente en tiendas como Target, y entré en pánico.
Según todo lo que estaba leyendo, muchas de estas tiendas documentan los incidentes de robo, utilizan cámaras y sistemas de seguimiento para identificar patrones y, en determinados casos, pueden esperar a tener suficiente información para construir un caso. La idea de que pudieran tener registrados robos anteriores y relacionarlos entre sí me destruyó mentalmente. Y entonces recordé algo todavía peor:
Yo había pagado con una tarjeta a mi nombre.
Hasta ese momento, según mi lógica estúpida, ellos no tenían forma de saber quién era yo.
Pero ahora tenían mi nombre.
Y ahí fue cuando colapsé.
Me puse extremadamente paranoica. Empecé a investigar absolutamente todo. Quería saber si lo que estaba leyendo era real o si simplemente eran historias exageradas de internet.
Me metí a Reddit. Empecé a leer publicaciones de personas que hablaban sobre prevención de pérdidas, personas que decían trabajar en tiendas, gente que conocía del tema. Incluso hice preguntas de manera anónima para tratar de entender qué podía pasar.
Y cuanto más investigaba, peor me sentía.
Encontré información sobre cómo los robos pueden acumularse y cómo, dependiendo del estado y de la cantidad involucrada, las consecuencias legales pueden ser mucho más serias.
Yo vivo cerca de California y empecé a leer sobre el famoso límite de los $950 que existe en ese estado para ciertos delitos de robo. Y entonces hice las cuentas y me di cuenta de que, si realmente existiera un registro acumulado de todo lo que había robado durante ese año, yo había superado esa cantidad hacía muchísimo tiempo.
Porque sí: durante todo ese tiempo acumulé una cantidad absurda de cosas.
En mi casa probablemente hay entre $3,000 y $5,000 dólares en mercancía que obtuve de esa manera.
Y lo peor es que, cuando lo veo ahora, pienso: ¿para qué?
Muchos aretes. Mucho maquillaje. Skincare. Material para trabajar. Cosas de decoración. Cosas para mi computadora. Una cantidad ridícula de cosas que, sinceramente, no necesitaba.
Tonterías.
Tonterías por las que ahora tengo un miedo enorme.
Durante aproximadamente un mes viví con una paranoia horrible. Apenas desde hace una semana empecé a sentir que mi cabeza finalmente estaba bajando un poco la intensidad.
Los que sabían me decían que no me preocupara tanto, que yo no soy estadounidense, que vivo en México y que no podían simplemente venir a mi casa a buscarme.
Pero yo encontraba otra cosa que me preocupaba.
Mi familia.
Las únicas personas a las que les confesé lo que había hecho fueron mi hermana, mi novio y un amigo.
Decirles la verdad fue probablemente una de las cosas más vergonzosas que he hecho.
Porque durante todo este tiempo, cuando alguien veía alguna cosa que yo había conseguido, yo decía que la había comprado, que estaba dentro de mi presupuesto, que la había conseguido por internet o cualquier otra mentira.
Así que, cuando finalmente confesé, también tuve que admitir todas esas mentiras. Los tres se molestaron conmigo. Y tenían toda la razón.
Pero también me dijeron que estuviera tranquila, que ya había parado y que tenía que enfrentar lo que había hecho y aprender de ello.
El problema es que yo tengo una familia bastante vinculada con Estados Unidos.
Mi mamá es ciudadana estadounidense. Mi hermano está en proceso de obtener la ciudadanía. A mi papá se le acaba de vencer la visa. Mi hermana también tiene visa, al igual que su esposo y sus hijos. Entonces empecé a pensar en todas las conexiones que existen entre mi familia y yo.
Y eso es lo que más miedo me da.
No solamente tengo miedo de que algún día yo intente cruzar y pueda tener un problema.
Me aterra pensar que, si realmente existiera algún reporte o algún caso relacionado conmigo, mi familia pudiera verse involucrada de alguna manera.
Sé que probablemente mi paranoia me ha hecho imaginar escenarios mucho peores de los que realmente podrían ocurrir, pero durante semanas mi cerebro no dejaba de pensar en eso.
Y especialmente me aterraba mi mamá.
Porque ella no sabe absolutamente nada.
Me da muchísima vergüenza imaginarme intentando cruzar para verla y que, de alguna manera, ese fuera el momento en el que todo se viniera abajo.
Así que durante este último mes prácticamente viví con miedo.
Pero también pasó algo bueno.
El hábito desapareció inmediatamente.
No porque de repente me hubiera convertido en una persona completamente diferente, sino porque finalmente entendí la gravedad de lo que estaba haciendo.
Las bolsas que utilizaba para robar se las regalé a mi hermana para que hiciera con ellas lo que quisiera: tirarlas, quemarlas o quedárselas. Me quería deshacer de cualquier cosa que asociara con ese comportamiento.
Y con mi amiga también tomé una decisión.
Yo ya me había alejado de ella antes de todo esto, pero ahora para mí el alejamiento es definitivo.
Sé que ella sigue haciéndolo. Sé que su familia continúa normalizando ese comportamiento.
Y no los considero malas personas. Pero yo ya aprendí que, personalmente, no puedo estar en un ambiente donde algo así se normaliza.
No quiero volver a convencerme de que algo está bien solamente porque alguien cercano a mí lo hace. Y tampoco quiero culparlos.
Al final, las decisiones fueron mías.
Nadie me obligó.
Yo decidí hacerlo.
Yo decidí continuar.
Yo decidí ignorar las señales que tuve durante meses.
Así que la responsabilidad es mía.
Estoy muy arrepentida de lo que hice y sé que no puedo cambiar el pasado. Lo único que puedo hacer ahora es no volver a hacerlo y asegurarme de nunca volver a convertirme en esa persona.
Todavía tengo miedo de las consecuencias legales.
Sobre todo porque eventualmente puede surgir alguna situación en la que tenga que cruzar a Estados Unidos para ver a mi mamá o resolver algún pendiente.
Y sí, me da miedo.
Muchísimo.
Pero estoy bastante más tranquila que hace un mes.
Y antes de que alguien me juzgue y me diga que soy una escoria para la sociedad: ni te molestes, en Reddit USA ya te ganaron la tirada.
Reddit en Estados Unidos me hizo trizas.
Me dijeron de todo. Me insultaron, me amenazaron y me explicaron —cada quien desde su propia perspectiva— cómo supuestamente funcionaba el proceso de Target y qué tan seriamente podían tomarse estas cosas.
Así que, a estas alturas, en mi cabeza prácticamente existe un escenario donde Target tiene una venganza personal contra mí.
Según mi paranoia, Target va a venir por mí, por mi familia, por mis futuros hijos, por mis mascotas y probablemente hasta por mi futura hipoteca.
Me va a dejar en la ruina. Probablemente también van a encontrar la forma de demandar a mi gato.
Pero fuera de bromas, sí estoy arrepentida.
Y creo que lo que más me ha enseñado todo esto es que algo que empezó como “un rímel, un labial, una cremita” puede convertirse poco a poco en un problema enorme si uno empieza a justificarlo.
Yo nunca pensé que iba a ser esa persona.
Y terminé siéndolo.
Así que esa es mi confesión.
No estoy buscando que me digan que lo que hice estuvo bien, porque sé perfectamente que estuvo mal.
Tampoco estoy buscando justificarme.
Solamente quería contar cómo una persona que jamás se imaginó cometiendo un crimen terminó convirtiendo algo que al principio parecía una tontería en un hábito que llegó muchísimo más lejos de lo que jamás imaginó.
Y ahora lo único que quiero es dejarlo atrás.
Posted Aug 12, 2026, 8:12 PM UTC