Me lié varias veces con uno de mis mejores amigos, los dos estábamos en el armario y al final he tenido que cortar la dinámica
Tengo 26 años y él 27. Nos conocemos desde el instituto y llevamos muchos años siendo amigos. Siempre hemos sido bastante cercanos, pero especialmente durante el último año la relación se volvió mucho más intensa: hablábamos prácticamente todos los días, hacíamos muchos planes juntos, nos decíamos que nos queríamos y nuestros amigos incluso hacían la típica coña de que parecíamos un matrimonio.
Yo siempre me había considerado heterosexual y nunca había tenido ninguna experiencia con un tío. Hasta que hace unos meses, una noche, acabamos besándonos.
Después hablamos del tema bastante descolocados y concluimos que había sido una ida de olla y que no podía volver a pasar.
Volvió a pasar. Varias veces.
En cosa de un mes nos liamos tres veces y en un par de ocasiones la cosa fue bastante más allá de besarnos. Una de ellas, además, completamente sobrios, así que llegó un momento en el que era absurdo seguir diciendo que simplemente se nos había ido la cabeza.
A raíz de todo esto él terminó reconociendo que era gay y yo tuve que asumir que tan heterosexual como pensaba tampoco era. Actualmente me considero bisexual.
El problema vino después.
Empezamos a tener una relación bastante rara. Podíamos pasar semanas genial, hablando constantemente, viéndonos muchísimo y con una cercanía que iba bastante más allá de una amistad normal. Pero tarde o temprano algo se torcía. Él se ponía distante, yo intentaba saber qué coño pasaba, discutíamos y dejábamos de hablar unos días.
Después alguno volvía a aparecer y en nada estábamos otra vez como antes. Y así estuvimos meses.
Yo intentaba justificarlo pensando que podía tener miedo a aceptar que era gay, a que alguien se enterase, a perder nuestra amistad o simplemente a no saber gestionar todo aquello. Seguramente algo de eso había, pero terminé demasiado metido en la situación.
Si estaba distante me comía la cabeza. Si estaba especialmente cariñoso pensaba que significaba algo. Y tampoco ayudaba que no pareciese simplemente un calentón: había celos, muchísimo cariño, estábamos constantemente pendientes el uno del otro y desde fuera muchas veces parecíamos directamente una pareja.
El caso es que terminé enamorándome de él. Y bastante.
Supongo que por eso aguanté más de lo que habría aguantado con cualquier otra persona. No era un tío al que hubiese conocido hacía unos meses, era uno de mis mejores amigos desde hacía años. Si todo salía mal podía perder también la amistad.
Yo tampoco lo he gestionado bien. He sobrepensado muchísimo, he buscado respuestas cuando probablemente él no quería darlas y llegó un punto en el que mi estado de ánimo dependía demasiado de cómo estuviésemos nosotros.
Con el tiempo las discusiones fueron a más y terminé bastante quemado.
En una de esas situaciones me dejó en leído y decidí no volver a buscarle. Tampoco respondí cuando escribió en un grupo que compartimos con otra amiga. No era ninguna estrategia para que me echase de menos, simplemente estaba cansado de volver siempre al mismo punto.
Después de un tiempo sin hablar, hace unas dos semanas acabamos teniendo una conversación.
Y creo que fue justo lo que necesitaba para verlo todo de otra manera.
Entre otras cosas, me recriminó que yo tampoco le hubiese hablado y que no hubiese respondido cuando escribió en el grupo. Y ahí me hizo bastante clic la cabeza.
Después de todo lo que había pasado entre nosotros, seguíamos discutiendo sobre quién tenía que escribir primero, por qué yo no había contestado o quién demostraba más interés.
Pensé: ¿de verdad seguimos en esto?
Hasta entonces seguía teniendo una parte de mí empeñada en entenderle y arreglarlo todo. Esa conversación me hizo ver que ya daba bastante igual quién tuviese razón en cada discusión concreta. La dinámica en sí no era sana.
No quería seguir pendiente de si me hablaba, si tenía que hablarle yo, si contestar significaba acercarme demasiado o si no hacerlo iba a provocar otra discusión.
Para mí esa conversación terminó sirviendo un poco de cierre.
No porque dejase de quererle ni porque piense que todo fuese mentira. Le sigo queriendo muchísimo. Pero por primera vez entendí que querer a alguien no significa tener que mantener a toda costa una relación que te está haciendo daño.
Y desde entonces estoy sorprendentemente tranquilo.
Le echo de menos, claro, pero llevaba meses sin tener esta paz. Ya no estoy pendiente de si hoy está distante, mañana cariñoso, si hemos discutido o quién tiene que mover ficha.
Durante meses mi obsesión era saber si realmente estaba enamorado de mí. Ahora pienso que igual da un poco lo mismo.
Puede que sí. Puede que no. Probablemente nunca lo sepa.
Pero incluso aunque sintiese lo mismo que yo, la relación que teníamos seguía siendo un puto caos. Quererse no significa necesariamente saber estar juntos.
Ahora mismo no tengo intención de volver a buscarle. Si algún día vuelve ya veré cómo lo gestiono, pero tengo claro que no podría hacer como si aquí no hubiese pasado nada y volver exactamente a lo mismo.
Y si no vuelve, también jode asumir que una amistad de tantos años pueda terminar así. Pero seguir manteniendo esta dinámica solo por miedo a perderle tampoco era una solución.
Me interesa saber cómo lo veis desde fuera, sobre todo gente que haya pasado por algo parecido al descubrir su orientación o enamorarse de un amigo.
¿Creéis que alguien puede tener sentimientos reales por otra persona y aun así entrar en una dinámica así?
¿Os parece normal que después de todo acabásemos discutiendo sobre quién tenía que haber hablado primero?
¿Y creéis que cuando una relación llega a este punto lo mejor es cortar la dinámica aunque siga habiendo cariño?
TL;DR: Uno de mis mejores amigos desde hace años y yo nos liamos varias veces y la cosa fue bastante más allá de unos besos. Él terminó aceptando que era gay y yo que soy bisexual. Pasamos meses alternando épocas en las que parecíamos casi una pareja con discusiones y distanciamientos, y yo acabé enamorándome. Después de un tiempo sin hablar tuvimos una conversación en la que incluso me recriminó que yo no le hubiese buscado ni respondido en un grupo. Ahí me di cuenta de que seguíamos atrapados en el mismo tira y afloja y que, hubiese los sentimientos que hubiese, la dinámica no era sana. Le sigo queriendo, pero desde que decidí zanjarlo estoy bastante más tranquilo.
Posted Aug 14, 2026, 10:07 PM UTC