Quisiera compartir este texto, que dieran su opinión y que lo corrigieran y cuestionarán también.
SERES DISTÓPICOS NACIDOS PARA LO UTÓPICO
¿Siempre hubo nuevos mundos? ¿Acaso siempre hubo la oportunidad de descubrirlos?
¿O acaso el ser se cansó de descubrir su mundo que quiso buscar fuera de él?
Hubo una mentira que ahora creemos que fue un descubrimiento.
La noticia creció y el nuevo mundo apareció. En un barco se concentraron esperanzas y emoción, sed y hambre se juntaron, y en cada humano que aquel territorio pisó como milagro corrió entre el occidente:
¡UN NUEVO MUNDO HA SIDO DESCUBIERTO!
Mentira o verdad, el cielo dejó de ser observado y las estrellas dejaron de ser alcanzadas por aquel "mundo nuevo" que se dispersó tanto que nadie quería quedar sin verlo.
Quizá el error fue pensar que había un mundo nuevo dentro de aquello que ya se había conocido y se dejó de pensar que la perfección no estaba fuera, sino dentro.
Trato de encontrar culpables pero aún no lo consigo. ¿Quién fue capaz de tal castigo que se le dio a ese firmamento que luces y tiempo, oscuridad y talento siempre nos brindó?
Todo por volver a la tierra, una tierra suplicada por mirar afuera y no dentro. Y qué idea tan extraña:
DEJAR DE VER AFUERA, DEJAR DE VER ALGO, DEJAR DE PENSAR EN LO INALCANZABLE PARA ENFOCARSE EN LO ALCANZABLE.
Tristeza provocada por el cielo que se alejó y la tierra que permitió mirarse. Dejamos nuestros sueños por saber, por nuestras ansias de gobernar.
Y es cuando lo digo y ahora más sentido toma: el problema, el pecado, el error siempre fue dejar de creer en la utopía, dejar de mirar algo, dejar de imaginar y de soñar, dejar de "estar en las nubes y vivir en la luna". El problema fue pensar que era inalcanzable y conformarse con aquel llamado nuevo continente.
Grave error. Y es que aquellos que aquella parte de esta tierra habitaban jamás dejaron de hacer huecos en la roca para observar mejor la dama de blanco que cada noche los acompañaba y aquellos ojos contados por miles que al llegar la oscuridad les miraban.
El error fue dejar de creer. Cuando ya se tenía el cielo por visto y por meta, decidimos volver al punto de partida y renunciar a la carrera.
Quizá por muchas razones, pero el mal fue una de ellas. Y es que cuando ya en un buen estábamos, aquel que como centinela nos acechaba nos dijo: no lo merecen y siempre será inalcanzable.
Tiramos las espadas antes de conquistarlo y los escudos antes de llegar, soltamos los telescopios y los sextantes por un gran rato y nuestra mente nos hizo pensar que el cielo era perfección y nosotros imperfectos. Incluso tratamos de ir adentro tratando de encontrar el infierno, aquel que pensábamos que sí merecíamos.
Quizá la utopía ya estaba por ser saboreada, la ciudad de sol y de estrellas ya estaba cruzando la puerta, pero nunca lo sabremos porque cuando nuestra esperanza nos decía ESFUÉRCENSE MIRANDO MÁS ARRIBA, nuestra humanidad nos dijo directo al oído: EL SOÑAR NO IMPORTA SI NO TIENES ALAS PARA VOLAR.
La desesperación creció y esta misma nos dijo ES HORA DE CONQUISTAR.
Noche oscura que antes mirábamos se volvió el recuerdo de aquello que perdimos porque lo soltamos, recuerdo de aquello por lo que la cambiamos y fue tan recordada que dentro de nosotros se quedó, quitando aquella idea de que siempre fuimos seres de otro mundo, seres buscadores incansables de respuestas e insaciables de sueños, imperfectos buscando la perfección.
Seres distópicos nacidos para lo utópico.
Posted Sep 12, 2026, 8:40 AM UTC