El mismo CIS que situaba a Podemos con su mayor estimación de voto histórica indicaba que era percibido como más de izquierdas que IU y Amaiur. No es ése el problema, Errejón, el problema es el autoritarismo, la endogamia, el nacionalismo y la incoherencia
En enero del 2015, el CIS nos traía un curioso barómetro: Podemos se colocaba primero en intención de voto (19,3 %) y segundo en estimación de voto (23,9 %) al tiempo que era percibido como el partido más a la izquierda del país (más que IU e Amaiur, con casi un 30 % situándolo en la ‘extrema izquierda’).
En las últimas elecciones, Podemos tuvo menos del 15 % de los votos sobre el censo, es decir: de cada 100 personas con la posibilidad legal de votar a Podemos menos de 15 lo hicimos. ¿Es poco? Relativamente. El PP apenas pasó del 20 %. Así, para ganar unas elecciones con la actual configuración electoral sólo hay que ser capaz de aglutinar a aproximadamente una quinta parte del electorado. ¿Cómo de ‘transversales’ necesitamos ser?
Por otro lado, es cierto que no reivindicar a los que murieron por la democracia y la libertad, no defender a los titiriteros o a Bódalo de un encarcelamiento injusto, impedir la confluencia con todo aquél que acepte la etiqueta ‘izquierda’ aun negando a las bases una consulta al respecto, etc. puede generar simpatías en la derecha, pero no más que antipatías en la izquierda. ¿Cuántos votos estaríamos perdiendo para ganar cuántos?
Quede claro que celebro la superación de viejos dogmas, de etiquetas que puedan suponer un obstáculo, de priorizaciones erradas. No creo que haya gran controversia al respecto. Otra cuestión es la disyuntiva, constante en la historia de la izquierda, sobre a cuánto es preciso renunciar para asegurar la aplicación de lo más esencial de su proyecto. La política es una negociación y, como tal, es clave saber gestionar las cesiones. Todos estamos de acuerdo en eso, pero es preciso concretar.
En este sentido, la ‘transversalidad’ es normalmente defendida desde argumentaciones genéricas con las que casi cualquiera estaría de acuerdo. ¿Quién iba a decir que es más prioritario el modelo de estado que la fiscalidad? No, claro que no. Pero en la negociación que es la política algunos ciudadanos tenemos claro que haremos valer nuestras cartas. Algunas cesiones son claramente injustificadas, sobre todo cuando hay errores destructivos electoralmente que siguen sin abordarse.
¿Cómo pueden pedirnos renunciar a la república los que han apostado por un funcionamiento interno autoritario y endogámico que espanta a los no incondicionales? ¿Cómo pueden pedirnos renunciar a la recuperación por parte del Estado de los monopolios de la energía y la telecomunicación los que han legitimado insolidarias unilteralidades? ¿Cómo pueden pedirnos renunciar a un debate a fondo sobre el euro los que han protagonizado en el pasado intervenciones a propósito de Venezuela o de ETA que les imposibilitan representar a un electorado ‘transversal’?
Podemos no debe renunciar a la valentía ni a la coherencia. Es su razón de ser. El mejor proyecto bien explicado (ambas cosas) triunfará sin necesidad de cesiones esenciales. Es muchísimo más perjudicial electoralmente el descomunal error comunicativo de la ‘plurinacionalidad’ que prometer la prohibición de la tortura y el asesinato de toros.
No nos pidáis, ‘estrategas transversales’, que renunciemos a nuestra integridad para suplir vuestra carencia de ella.
Posted Apr 15, 2016, 1:04 AM UTC · edited