Terco en Esta Vida (para Carol)
Hay un rincón en la eternidad que siempre llevará tu nombre, Karol, aunque ya no roce tu cabello ni respire el aire que te sobra.
No volveré a mirarte de cerca, ni a escuchar tu risa en mis días, pero sabrás —lo juro— que te amé con amor de verdad, mientras mi corazón siga latiendo, mientras la sangre aún me sostenga.
Porque la eternidad no alcanza para borrarte de mi alma, y ya no me consuela el cuento de un “quizá” en otra vida.
Me cansé de fingir esperanzas. No quiero otro mundo, ni otro cielo. Quiero ser el terco que te ama, Carol, en esta vida, la única que sé que tengo.