Yo Operadora: Cronicas de una Resistencia

Crónicas del Turno – Capítulo 8

En qué momento dejé de reconocerme

El miedo no llegó de golpe.
Se instaló despacio.

Primero fue una llamada del supervisor.
Después, una advertencia suave.
Luego, el silencio cargado.

Aprendí a leerlo.
Aquí el silencio también amenaza.

Empecé a pensar dos veces antes de hablar.
Tres veces antes de escribir.
Muchas veces antes de sentir.

Borré publicaciones.
Archiv é estados.
Dejé de compartir memes que decían verdades incómodas.

No porque fueran mentira.
Sino porque podían traer consecuencias.

El miedo a represalias no necesita gritos.
Funciona mejor cuando es constante.
Cuando te acompaña incluso fuera del turno.

Cuando reviso mis redes ya no me pregunto qué quiero decir.
Me pregunto si puedo decirlo.

Cuando siento cansancio, lo disfrazo.
Cuando me duele, lo minimizo.
Cuando algo me afecta, lo justifico.

“No es para tanto.”
“Así es el trabajo.”
“Hay gente peor.”

Y así, sin darme cuenta, empecé a desaparecer un poco.

Me volví cuidadosa.
Medida.
Correcta.

Me entrenaron para eso.

A callar sin que me lo pidan.
A vigilarme sola.
A convertirme en mi propio supervisor.

Un día me miré y no me reconocí.
No porque fuera otra persona.
Sino porque había dejado de ser muchas cosas.

¿En qué momento dejé de escribir como sentía?
¿En qué momento el humor se volvió peligroso?
¿En qué momento expresar agotamiento se convirtió en una falta?

No fue un momento exacto.
Fue un proceso.

Un sistema que no necesita castigar todo el tiempo.
Solo necesita que tengas miedo suficiente.

Ahora sé esto:
el control más efectivo no es el que se impone.
Es el que se internaliza.

Sigo cumpliendo.
Sigo respondiendo bien.
Sigo sentada ahí.

Pero algo cambió.

Ya no solo resisto el turno.
Resisto no perderme del todo.

Y escribir esto es mi forma de recordar quién era
antes de aprender a tener miedo.

— Atenea Resiliente ❤️‍🔥✊🏻

Posted Jan 27, 2026, 11:42 AM UTC

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